Plantas tóxicas en jardines de infantes

Un relevamiento llevado a cabo en Bahía Blanca por investigadores universitarios demostró que casi la mitad de las especies vegetales que hay en jardines de infantes son tóxicas y representan un peligro para la salud de niños y adultos. Entre otras patologías, la ingesta o contacto de la piel con estas especies pude provocar desde alteraciones cardíacas y del sistema nervioso hasta dermatitis y depresión respiratoria.

Alumnos y docentes de la Universidad Nacional del Sur realizaron un censo de especies vegetales en todos los jardines de infantes de la ciudad de Bahía Blanca (Buenos Aires). Los resultados son sorprendentes: el 43% de las plantas presentes son tóxicas. La ingestión de las hojas o frutos es el mecanismo más frecuente que causa malestares.

Plantas no recomendadas

El ricino (Ricinus communis) es una planta muy vistosa, con hojas de color verde o morado intenso. La toxina se encuentra concentrada en las semillas. Provoca afecciones gastrointestinales severas que se manifiestan a partir de vómitos, diarrea y dolor abdominal. El Floripondio (Datura sp., Brugmansia sp.) presenta flores péndulas muy grandes y vistosas. La toxina está en todas las partes de la planta, principalmente en las semillas. Genera taquicardia, retención urinaria, fiebre, visión borrosa, delirio y confusión.

Otra planta común es la Mariana o Caña del mudo (Dieffenbachia sp.) de hojas grandes, verdes con manchas verde claro o amarillo blancuzco. Presentan cristales de oxalato de calcio en gran cantidad en los diferentes tejidos, especialmente en las hojas. Causa dolor, edema, irritación y prurito. El Laurel rosa o de jardín (Nerium oleander) es una planta rústica, de follaje verde intenso y flores en ramilletes muy vistosas, que se encuentran en variedad de colores. Toda la planta es tóxica y determina disritmia, disminución de la frecuencia cardíaca, hipercalcemia, decaimiento y depresión respiratoria.

El trabajo establece que hay ejemplares peligrosos y habituales en toda la ciudad y que existe un gran desconocimiento sobre sus características. Según explicó a InfoUniversidades la doctora Viviana Cambi -profesora del departamento de Biología, Bioquímica y Farmacia- el estudio determinó que el 57% de las especies ornamentales encontradas es considerado inocuo, mientras que el 43% restante puede producir algún tipo de afección.

Junto a la investigadora trabajaron las licenciadas Vanesa Pérez Cuadra, Melina Calfuán y María de los Ángeles Rueda, quienes precisaron que de las plantas tóxicas, un 14% son especies que producen fitodermatitis (lesiones cutáneas generadas por contacto con alguna parte del vegetal y que no causan daños graves). Otro 7% se conforma por las que afectan las vías respiratorias (reacciones alérgicas generadas por el polen, cuyos efectos dependen de la susceptibilidad del afectado), y un 6% por las que contienen en sus tejidos cristales de oxalato de calcio, que pueden producir irritaciones en la piel o en las mucosas, según si se generan por contacto o ingestión. “El 16% restante de las plantas tóxicas contiene diferentes compuestos en hojas, flores y frutos que al ser ingeridos liberan sus toxinas y provocan daños más severos (irritaciones gástricas, alteraciones cardíacas y del sistema nervioso, malestar general)”, explicó Cambi.

Las responsables del proyecto indicaron que su objetivo es identificar las especies tóxicas, alertar a padres y docentes sobre las precauciones y comenzar un trabajo de difusión pública para evitar intoxicaciones. “Creemos que debe existir información más generalizada. Hay especies muy comunes, como el laurel rosa, que suele ubicarse en paseos públicos y que pretendemos sea identificado para alertar sobre los riesgos que presenta y, de tal manera, no se siga colocando. Nuestra idea es colaborar, porque no existe planificación de la parquización, y falta información oficial sobre el tema. Hay muchas especies que no deberían venderse sin que se alerte previamente sobre los riesgos”, destacó María de los Ángeles Rueda.

Agregaron que no es un tema que se tenga en cuenta entre las opciones de profesionales médicos cuando se detecta algún problema de intoxicación. “Piensan en comidas o en picaduras, pero raramente sospechan de las plantas, a pesar de que, como muchas, están en paseos públicos y son tan o más comunes que las otras posibilidades. Si bien se estima que sólo un 5% de las intoxicaciones que llegan a los hospitales son por vegetales, es un 5% que se puede prevenir”, enfatizó la doctora Cambi.

Los relevamientos alcanzaron a casi un centenar de establecimientos de educación inicial, entre estatales y privados y, al finalizar el censo, se elaboraron informes que se entregaron a los directivos. “Aspiramos a trabajar en forma conjunta con el municipio y las entidades interesadas o viveros, para que las especies que ya están colocadas en espacios públicos sean identificadas y, a la vez, se evite plantar nuevas”, señaló la investigadora.

Las plantas ornamentales tóxicas son clasificadas según el criterio de Nelson, Shih & Balick publicado, en 2007, en el Handbook of Poisonous and Injurious Plants. El proyecto fue avalado por la Región Sanitaria I y por el Consejo Escolar, y declarado de interés municipal y de la Cámara de Senadores de la provincia de Buenos Aires. (Fuente: Universidad Nacional del Sur)

 


Precauciones

Los docentes sugieren intentar conocer el nombre vulgar de las plantas ornamentales que se tienen en la institución e identificarlas, de manera que sea más fácil el reconocimiento en caso de intoxicación accidental y no generar temor o pánico en los niños sino educarlos para que no se froten o lleven a la boca las hojas, frutos o flores.

También recomiendan cercar o podar las partes bajas de las plantas tóxicas que están en tierra o canteros y al alcance de los niños, y no retirar las especies vegetales, sino realizar actividades educativas que fomenten el reconocimiento y la prevención.

 


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