Energía a partir de desechos

Según un informe del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el 80% de los residuos agropecuarios podría convertirse en energía. Las emisiones de gases de efecto invernadero producidos por el ganado vacuno pueden recuperarse y aprovecharse, así se podría mitigar la escasez energética y preservar el medio ambiente.

La producción de alimentos, junto con el metano liberado por la digestión de las vacas y la descomposición del estiércol son las principales fuentes de emisión de gases de efecto invernadero (GEI), según la FAO. Por lo que investigadores del INTA proponen producir biogás y biofertilizantes a partir de los desechos de los animales.

En su proceso de degradación natural, el estiércol del ganado emite metano y óxido nitroso. Según Karina García, del INTA Rafaela, “si estos residuos y efluentes van a un reservorio cerrado, lo que se conoce como biodigestor, se genera biogás, producto de toda la actividad microbiológica y de la descomposición de esta materia orgánica”.

Ese biogás es captado y tratado para disminuir sus impurezas. Para usarlo como gas, se le extrae el ácido sulfhídrico y para generar energía eléctrica se puede aumentar el porcentaje de metano, quitándole el dióxido de carbono y el vapor de agua, para hacerlo eficiente.

Según Marcos Bragachini, del INTA Manfredi, “la bioenergía puede ser una solución inmediata al límite de crecimiento o desarrollo que tiene una gran región del país por falta de energía, ya sea aprovechando residuos pecuarios o agroindustriales o generando cultivos energéticos para ese fin”.

Esta cuestión se percibe como una alternativa económica y ambientalmente viable, de acuerdo al informe del INTA. Según el comunicado, la FAO determinó que el país tiene una disponibilidad de 6,6 millones de toneladas anuales de desechos derivados de las actividades agrícolas, forestales y forestoindustriales, cuyo 80% podría usarse para generar energía.

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