Conservando los bosques de algarrobo

Un proyecto de investigación de la Universidad de Cuyo estudia las zonas áridas del Oeste argentino para conservar las áreas boscosas de distintas provincias. El desafío es fomentar el conocimiento de la especie Prosopis flexuosa para evitar su deforestación, una de las principales causas que genera su desaparición.

Venerado por grandes artistas musicales, como El Flaco Spinetta, y Vicentico, los árboles siempre estuvieron presente en la cultura musical. Algunos, como el algarrobo, también eran sumamente respetados por distintas culturas precolombinas, como los Huarpes y la cultura Sicán, ya que se creía que esta especie arbórea provocaba graves consecuencias a quienes pretendían profanar sus raíces.

Los algarrobales han sido fuente de subsistencia para numerosas comunidades humanas durante varios siglos, y hasta el presente siguen siendo utilizados por los habitantes de la zona. En el desierto, el algarrobo dulce ofrece sombra, leña, madera y alimento para los seres humanos, al mismo tiempo que forraje y protección para el ganado doméstico.

En un intento por conservar la biodiversidad y evitar la pérdida de este recurso, el Doctor Pablo Villagra, Investigador de CONICET y Director de la carrera Ingeniería en Recursos Naturales Renovables de la Universidad Nacional de Cuyo, está llevando a cabo un proyecto de investigación destinado a incrementar el conocimiento sobre estas áreas boscosas y, así, plantear estrategias para su mejor manejo y recuperación.

En diálogo con la Agencia CTyS, el especialista explicó que “el objetivo del trabajo consiste en estudiar la productividad forestal de los bosques y su relación con los factores ambientales que la determinan, además de analizar la ecología de los bosques para entender distintos aspectos de su funcionamiento, como el ciclo de nutrientes y los mecanismos de interacción con otras especies”.

La investigación se centra en la zona árida del oeste argentino, cubriendo distintas zonas de Mendoza, La Rioja, Catamarca y San Juan. En estos lugares se mide la cantidad de vegetación y la población de árboles, así como también el funcionamiento del ecosistema relacionado con el ciclo del agua, su estructura poblacional y el estado de conservación.

Prosopis flexuosa

El 60 por ciento del territorio argentino está compuesto por ambientes áridos o semiáridos, de los cuales 46 millones de hectáreas corresponden a la Provincia Biogeográfica del Monte, donde el algarrobo dulce, Prosopis flexuosa D.C., es el árbol más representativo de la región distribuido desde el NOA hasta Mendoza.

“La estructura de los bosques del Monte reflejan las fuertes talas de la primera mitad del siglo XX. La historia y magnitud de su uso, así como los cambios en la estructura de los bosques a lo largo del tiempo, han sido estudiadas a través de documentos históricos concluyendo que el algarrobal ha sido sometido a una explotación con concepto minero”, reveló Villagra.

Estas áreas, en la actualidad, están completamente degradadas debido a la deforestación y el uso desconsiderado de los recursos del bosque. Muchas de las zonas presentan un fuerte proceso de desertificación, lo que ha generado el empobrecimiento de los lugareños.

Sobre la base del trabajo, los especialistas también se centraron en el estudio del crecimiento de los árboles mediante los anillos que presentan sus leños. Al respecto, el experto explicó que “los resultados mostraron un mayor crecimiento de los árboles con presencia de agua subterránea accesible aunque reciban poca agua de lluvia”.

“Al mismo tiempo -expresó Villagra- se ha observado que la germinación y crecimiento inicial de los algarrobos presentan estrategias adaptativas al estrés hídrico, la salinidad y las altas temperaturas que favorecen su establecimiento en estos ambientes áridos”.

El programa de trabajo fue impulsado por los Ing. Fidel A. Roig, Sinibaldo Trione y J. B. Cavagnaro hace más de 20 años. El proyecto de investigación está compuesto por un grupo interdisciplinario de profesionales de diferentes carreras, como biología, gestión ambiental, geografía, agronomía, entre otras, y que pertenecen a varias instituciones, entre ellas el IANIGLA y la FCAgrarias UNCUYO.

Fuente: Guillermo Meliseo / Agencia CTyS

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