Avance de la frontera agropecuaria

El avance de la llamada frontera agropecuaria, especialmente por el cultivo de soja, es uno de los problemas más preocupantes que en materia ambiental afectan a la Argentina, advirtió la Fundación Vida Silvestre (FVS).

La cuestión forma parte desde hace tiempo de la agenda de temas de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentables de la Nación (SAyDS), según se desprende de los documentos y trabajos realizados en los últimos años por esa dependencia.

En su denominado "Semáforo Ambiental", Vida Silvestre ubicó simbólicamente el tema bajo la luz roja y, en el caso del avance de la frontera agropecuaria, afirmó que más de 18 millones de hectareas (ha) "ocupa el cultivo de soja en la Argentina, lo que representa el 18% de la superficie de soja en todo el mundo".

La superficie cultivada con soja aumentó de 5 millones a 18 millones de hectáreas entre 1990 y 2010 y en el mismo período "se perdieron unos 7 millones de hectareas de bosques nativos y más de 1 millón de hectareas de pastizales naturales", advirtió la organización ambientalista.

"Sin dudas -apuntó- el crecimiento de la superficie cultivada generó beneficios económicos y fiscales para la Argentina, pero al mismo tiempo causó perjuicios ambientales significativos".

Vida Silvestre propuso que la definición de las áreas de crecimiento agropecuario "sean cuidadosamente analizadas, a través de un proceso de ordenamiento territorial" y para ello recordó que la Ley de Bosques, aprobada en 2007, "propuso esta herramienta, y ya la gran mayoría de las provincias argentinas finalizó este proceso".

La norma definió áreas de categoría I, II y III (roja, amarilla y verdes) de acuerdo al impacto ambiental que generaría el reemplazo de bosques nativos.

Ya en 2008 la Secretaría de Ambiente había advertido que la degradación de los bosques y la deforestación traen como consecuencias el aumento de procesos erosivos y del riesgo de desertificación; además de las pérdidas de fertilidad, paisaje forestal, valores culturales y espirituales, pérdida de la regulación de aguas superficiales y del subsuelo.

"Una de las causas principales de pérdida de los bosques nativos es, sin duda, el avance de la frontera agropecuaria", afirma la Secretaría y agrega que miles de hectáreas son desmontadas para el cultivo de diferentes especies agrícolas, "en particular de la soja".

Los expertos advirtieron que el principal problema de la degradación del suelo "es la forma de utilización del cultivo como monocultivo y el manejo del suelo sin respetar su aptitud agrícola".

"El cultivo de soja tiene las características de ser un cultivo extractivo de nutrientes del suelo que exige una práctica de rotación determinada según la zona y, a su vez, en ciertos suelos no es aconsejable a pesar de sus buenos resultados económicos a corto plazo", apuntan.

"El suelo está subsidiando a los productores y al país", advirtió el especialista del INTA Roberto Casas.

Casas aseguró que el crecimiento económico de la agricultura ocurre "a costa del empobrecimiento del recurso suelo" e indica que "las mayores extracciones de fósforo se registran hoy en el noroeste de Córdoba, el sur de Santiago del Estero, sur de Santa Fe y todo el norte bonaerense, con valores superiores a los 14 kilos por hectárea". (Telam)

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