Viveros en la provincia de La Pampa

La provincia de La Pampa cuenta con seis viveros que son los encargados de dotar de plantas a todas sus localidades, así como también a hospitales, comisarías y todas aquellas instituciones que lo soliciten.

“Toda la forestación de los pueblos de la provincia se genera en los viveros provinciales. Todo el arbolado urbano, de las veredas, las plazas y las escuelas se produce acá”, cuenta Enrique Méndez, coordinador de los viveros del Estado provincial.

La Pampa ha desarrollado una cadena de viveros distribuidos en todo el territorio provincial, que generan especies “al alcance de todos”. Santa Rosa, Trenel, Caleufú, Victorica, General Acha y 25 de Mayo son las ciudades que albergan a los seis viveros provinciales.

Cada uno elabora plantas acordes a la zona y a su vez, en todos se producen especies en común. En la zona norte se hacen eucaliptos, y casuarinas “porque no resisten tanto el frío”, mientras que en el sur se generan álamos y sauces. Las especies coníferas se hacen en todos los viveros.

“El objetivo es forestar toda La Pampa, porque, salvo la zona del caldenal, el resto de la estepa era zona despoblada. Toda la forestación de los pueblos de la provincia sale de los viveros provinciales. Hay instituciones a las que se les dona, y a otras se les hacen precios diferenciados”, comenta el ingeniero, quien hace más de doce años trabaja en los viveros y hace un par es el encargado de la coordinación de los mismos.

Las provincias cercanas también se nutren de estas plantas que, actualmente, se venden a Córdoba, Neuquén, Mendoza y Río Negro, entre otras.

Números

Los viveros de la provincia tienen unos 50 años de antigüedad. Se distribuyen en seis localidades de la provincia, elegidos estratégicamente con el objetivo de abarcar la mayor extensión de territorio posible. El conjunto de viveros produce anualmente 500.000 especies, que sumadas a las que se tienen, completan un stock que supera el millón de ejemplares. Las municipalidades del centro y norte de la provincia reciben un descuento del 25% a la hora de comprar, mientras que las del oeste obtienen una quita del 75%. El 90% de los fresnos que se producen se vende a las municipalidades, la gran mayoría para el arbolado urbano.

Forestar La Pampa

El objetivo de los viveros es claro: forestar la provincia. En consonancia con dicho propósito, los precios de venta al público “son de fomento, son muy bajos para que la gente pueda forestar”. Tampoco hay producción ornamental “para no competir deslealmente con los viveros privados”, aclara Méndez. La idea es que “el vivero tenga una función más social”. Para ello se realizan donaciones a las instituciones, como puede ser un hospital, escuela, comisarias, “se analizan las plantas que necesitan y se les hace una donación”.

El coordinador de viveros cuenta cómo se articula el trabajo entre los distintos viveros: “Aproximadamente están en producción por año entre 100 y 150 mil plantas en cada vivero. El vivero de Victorica, por su ubicación al oeste, es el que menos produce, tiene menos cantidad de empleados, pero sí oficia como una boca de expendio. Las especies las hacemos los otros viveros y se las acercamos en época de venta. Ese intercambio se da entre los distintos viveros. Hay algunos que tienen mejores condiciones para producir determinadas especies, esos producen y abastecen a todos los demás y viceversa”. A los seis viveros que producen especies se suma el de Casa de Piedra, que funciona como una boca de expendio.

Nativas

El vivero de Santa Rosa es el único en la provincia que genera especies nativas. Estas se utilizan, mayormente, para colaborar en la forestación de campos que, sin autorización, han sido arrasados. “La Ley le imprime una sanción económica y a su vez lo obliga a reforestar”, explica Méndez en relación al trabajo que se hace con base en la Ley de Bosques.

Texto: Martín Kardaz

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