Un bosque en problema

El Primer Inventario Nacional de Bosques Nativos, realizado en 2006, reveló que más de la mitad del Bosque de Caldén ya desapareció a causa del desmonte para leña, los incendios y la extensión de la frontera agropecuaria. En la actualidad la extensión más importante del país se encuentra en La Pampa, con 2.459.507 hectáreas.

 

Pero el problema no termina allí. El bosque que queda no es el original, está fragmentado, y con las vacas y el arado a punto de entrar.

Diferentes actividades humanas como el desmonte para la reconversión de tierras, la extracción selectiva, el sobrepastoreo y los incendios forestales, han contribuido a la reducción de la superficie boscosa total y degradaron cualitativa y cuantitativamente los bosques remanentes de caldén, dice el Inventario realizado por un equipo de profesionales de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, encabezado por el Ingeniero Forestal Carlos Elías Merenson.

El caldenal es único en el mundo. Originalmente ocupaba el centro y sur de San Luis, sudoeste de Córdoba, centro sur de La Pampa, sur de Buenos Aires y el noreste de Río Negro.

Entre llanuras y algunas ondulaciones, era un bosque abierto con caldenes de gran porte creciendo entre pastizales. Pero la situación cambió. "Debido a que en los últimos 100 años gran parte de la superficie correspondiente al bosque de caldén ha sido fuertemente afectada por actividades humanas, principalmente agricultura, ganadería, incendios, desmontes y desarrollo urbano, se ha producido una profunda transformación de sus ambientes naturales, se redujo la superficie boscosa y se modificó tanto su estructura como su composición específica", dice el Inventario.

De la superficie original apenas queda un 31% y en muy mal estado. En Córdoba ocupaba unas 3.000.000 de hectáreas (un 20% del territorio provincial), mientras que hoy apenas supera las 42.000 has. (un 0,3% de la Provincia). En San Luis, antes, cubría unas 850.000 has. y ahora apenas unas 663.000 has. (un 1,8% del total provincial). En La Pampa había una superficie de bosque de 3.500.000 has., que abarcaba el 24% de la superficie provincial. Hoy quedan 2.459.507 hectáreas, es decir, apenas un 16,8 % del territorio provincial.

El avance agrícola.

En la actualidad los bosques de caldén están siendo amenazados por la extensión de la frontera agrícola favorecida por los valores de mercado de los productos agropecuarios, el aparente incremento de las precipitaciones en la región en los últimos años y la utilización de modernos sistemas de labranza e irrigación que permiten el uso de áreas que en el pasado no eran deseables para cultivos, agrega el Inventario.

Además del cambio del paisaje, voladuras de suelos, disminución de su fertilidad, pérdida en la capacidad de regulación del ciclo hidrológico y de otros disturbios ambientales que provocan los desmontes, desde un punto de vista biológico, "el proceso de remoción de grandes extensiones de superficies boscosas que actúan como refugio de la diversidad biológica del caldenal provoca la posible pérdida de poblaciones enteras y/o el aislamiento de las poblaciones remanentes", agrega el trabajo de la SAyDS.

Según Estado de conservación del caldenal, como también titulan el trabajo, existen fragmentos que van desde una hectárea (una manzana en una ciudad cualquiera) hasta unas 50.000 has. Pero lo más alarmante es que la mitad de estos corresponde a fracciones de menos de 100 has.

Especies que se van

El Inventario señala que están identificadas una variedad de 333 especies de vertebrados, 71 mamíferos (mayormente terrestres), 68 reptiles, 15 anfibios y un total de 178 especies de aves, de las cuales unas 70 son acuáticas, semiacuáticas o periacuáticas.

Pero la degradación y la pérdida del hábitat son una amenaza actual. "En los últimos 100 años se han extinguido localmente unas 15 especies de vertebrados, y dos aves migratorias, la Gallineta antártica y el Playero esquimal, están a punto de desaparecer globalmente. La presencia histórica de algunas especies perdura sólo en toponimias que hoy sorprenden, pero que hace apenas un siglo testimoniaron, por ejemplo, la existencia de Panthera onca (tigres o yaguareté,) y de otros representantes de una fauna hoy extirpada para siempre del centro de Argentina.

Según el trabajo de la SAyDS, ya no hay bosque original. De hecho, el que se observa, corresponde a una nueva configuración que le han dado el ganado, el fuego (sólo en La Pampa se quemó un promedio de 300.000 hectáreas por año en los últimos 5 años) y la introducción de especies exóticas. Así, caldenes flacos y pastizales naturales modificados conforman hoy un bosque impenetrable.

Fuente: Ecodigital - Inventario Forestal de Bosques Nativos.

Imprimir Correo electrónico

BIGtheme.net Joomla 3.3 Templates

 

Bosque Pampeano integra la estrategia de comunicación desarrollada por el Centro de Estudios Ambientales EcoSur, en el marco de la Ley Nacional Nº 26.331, de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental para Bosques Nativos.