Bosques, recursos hídricos, suelos

El distrito del Caldén presenta limitaciones a la producción debido a condiciones de semiaridez, alta permeabilidad de los suelos (INTA, 1994), baja disponibilidad de agua debido a su profundidad, escasez y salinidad, y gran cantidad de médanos, salinas y salitrales (Peña Zubiate et al., 1998). En general, los suelos poseen una alta susceptibilidad a la erosión eólica y en ellos se pueden desarrollar graves procesos erosivos (PROSA, 1988).

El clima característico de esta región es semiárido y el paisaje varía desde médanos, planicies y cordones arenosos intercalados con mesetas residuales; los suelos son algo evolucionados prevaleciendo los entisoles. La vegetación esta combinada por pastizales sammófilos, matorrales halófilos, arbustales perennifolios y bosque abiertos caducifolios.

En este mapa se ve la ubicación del bosque de caldén y los arbustales, según la segunda etapa del Inventario Nacional de Bosques Nativos, realizado en 2006. En el mapa de la provincia queda claro que los bosques nq°ativos se ubican en la región central de la provincia, un poco inclinada hacia el este, de norte a sur.

La provincia está atravesada por el río Salado (del Oeste) también denominado con su topónimo equivalente en mapudungun: Chadileuvú y su continuación el Curacó ("Agua de piedra").

Este curso de agua ha perdido gran parte de su caudal, ya que sus principales afluentes -los ríos Atuel, Río Tunuyán, Río Diamante, Mendoza y San Juan- son sobreutilizados para el riego de los cultivos principalmente mendocinos. Hacia el sur, se encuentra el río Colorado.

También se hallan varias lagunas diversos tamaños.

La vegetación característica del distrito del Caldén es un bosque dominado por caldén (Prosopis caldenia), asociado a algarrobo negro (P. nigra), algarrobo dulce (P. flexuosa), chañar (Geoffroea decorticans) y sombra de toro (Jodina rhombifolia). A su vez, el bosque puede presentar un estrato arbustivo y un estrato herbáceo compuesto principalmente por gramíneas. Frecuentemente los bosques de caldén son discontinuos y alternan con pastizales o arbustales y en algunos casos adopta una fisonomía de parque con árboles aislados o en isletas dispersas dentro de una matriz de pastizal. Son frecuentes las comunidades edáficas sobre dunas y médanos con vegetación sammófila y suelos salobres con matorrales o estepas halófitas (Cano y Movia, 1967, Anderson et al., 1970; Cabrera, 1971).

Los suelos del distrito del Caldén están determinados por condiciones climáticas de semi-aridez en un régimen de humedad variable de tipo ústico (humedad restringida en una parte del año). En general, son suelos poco evolucionados, con poca diferenciación de horizontes, muy drenados, con baja capacidad de retención de agua y con un contenido en materia orgánica bajo a mediano (1,5-3 %). Suelen presentar carbonato de calcio en forma desagregada o en concreciones y toscas. Debido a la poca estructuración del suelo es importante la erosión eólica e hídrica en vastos sectores de este distrito, presentando dunas arenosas en casi todo el área (Cano, 1980; Peña Zubiate et al., 1998).

En el sector norte los suelos son de texturas finas, franco-arenoso o franco-limoso, compactos, formados por material de origen loessico con abundante carbonato de calcio. Los suelos forestales en esta zona presentan reacción moderadamente alcalina a levemente ácida (pH 7,5-6,5), alto contenido de arena, excesivamente drenados y baja materia orgánica clasificados principalmente como Molisoles (Haplustoles) y Entisoles (Ustortentes) (Cano, 1980; Peña Zubiate et al., 1998; Cisneros et al., 2002; Barbosa, 2005). En el área central, las partes bajas de los valles transversales presentan suelos franco-arenosos, profundos, con† concreciones calcáreas aisladas, de drenaje excesio, húmedos, ricos en materia orgánica y susceptibles tanto a la erosión hídrica como eólica, restringiéndose a estas áreas el desarrollo del bosque de caldén (Poduje y Lell, 1974; Cano, 1980; Boyero, 1985; Lell, 2004). En las laderas de los valles los suelos son arenosos y pobres en materia orgánica donde el caldén disminuye su porte y pierde altura. En las mesetas los suelos presentan materiales finos y una capa de tosca en su perfil y en estas zonas los caldenes son más bajos y dispersos. En el sector sur, los suelos son de textura media a gruesa, con acumulaciones arenosas, bien drenados con horizonte petrocálcico a una profundidad promedio de 50 cm (Peláez et al., 2003). En las áreas con lagunas, donde la napa freática es muy alta, los suelos se tornan salobres.

Fuente: Aptitud de Suelos, Bosques Nativos, Vegetación y Suelos; Primer Inventario Nacional de Bosques Nativos.

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